Inspiración Reflexiones

Motivos para viajar sola (y por qué no tener miedo)

Este post lo escribo dedicado a todas esas mujeres con ganas de ver y recorrer cada rincón de este mundo, a aquellas que desean con todo su corazón viajar pero algo las frena: EL MIEDO.
Miedo a que algo me pase, miedo a ese país al que muero por ir, pero todos me dicen que es peligroso, miedo a que me roben, a que se me acabe la plata, a que me enferme y me encuentre sola, triste y abandonada…

Chicas: los miedos los tenemos todos, yo antes de partir sola por primera vez también estaba muerta de susto! Y es que fuimos criados para desconfiar, no hablar con extraños, poner llave a la puerta, a creer que nada es gratis en la vida y que la gente demasiado amable no existe y seguro es alguien que te quiere estafar.
Sobre todo en Latinoamérica. Somos criadas de modo machista y un tanto paranoico y desde chicas nos meten en el disco duro que debemos estar en compañía masculina para sentirnos seguras. Las que viajan solas teniendo pareja no son muy bien vistas a ojos de algunas latinas (me refiero a gente local, no a otras viajeras).
Es bien loco, pero generalmente la gente que más te dice cuidado con tal lugar, son personas que nunca han estado ahí y se han formado una opinión prejuiciosa a partir de lo que han visto en la televisión…Sepan chiquillas, que el peligro puede estar a la vuelta de la esquina…entonces mejor quedarse encerrada en casa y perderse todo lo increíble que hay allá afuera? Todos los países del mundo tienen sus áreas hostiles, y para evitar esos sitios, debes viajar informada.

A veces me siento prisionera de mi constante ansia de libertad.
Créanme, no es fácil esto de ser adicta a los viajes…es una enfermedad!!
Pero una enfermedad, que me ha salvado la vida!!!

La información es poder y si además averiguamos previamente cómo es la cultura del país a visitar, sabremos de antemano cuáles son los códigos de vestimenta y conducta que debemos respetar…ese gran detalle te hará entender más donde estás parada y no tendrás ningún problema con la gente local, ya que éstos notarán que tu respetas y te adecúas a sus propias costumbres.

Yo, por poner un ejemplo cercano, estoy casada y vengo llegando de un viaje de dos meses que hice sola por Bolivia y Peru, y llamó muchísmo mi atención que las locales con las que entablaba conversación, quedaban en shock cuando les decía “sí, estoy viajando sola” y ni les cuento la cara que ponían cuando respondía a estas preguntas y afirmaciones:

– Entonces usted debe ser soltera!
– No. Estoy casada.
– Y por qué esta viajando sola entonces? Qué le dice su marido?
– Que me dice? que me va extrañar, que me cuide y que lo pase de maravillas.
(cara de “yo quiero un marido como el de ella”)
– Osea que le da permiso así para irse a viajar?!?

Sonrío sin responder, pero esa pregunta me hace pensar: yo no le pido permiso a nadie, estoy casada y eso no me convierte en esclava ni geisha de nadie. Ambos pensamos que en la medida que cada uno en su propio mundo e intereses sea feliz y no dependa del otro, podremos hacer feliz al otro, y así tener una sana relación. Y la señora continúa:
– Y no le da miedo? (pregunta frecuente número uno)
– No. Porque una sale de su país sola y vuelve sola, pero la cantidad de viajeros que están en la misma, hay miles, y viajando con bajo presupuesto, estás obligado a compartir pieza en hostales y conoces gente todo el tiempo.
– Uuuuy, que es loca usted! (mi mirada y sonrisa le dan la razón)

Con esta encantadora mujer tuve una larga conversación, y el diálogo que escribí sólo fue una parte de ella…Eso es lo lindo de viajar sola, al menos yo, le meto conversa hasta a las palomas. Me fascina escuchar historias de vida diferentes y contar la mía y observar la respuesta en los ojos de otros.

Es un tema de cultura nada más. Porque en mis travesías, la cantidad de viajeras en compañía de nadie más que sus mochilas, mochileras con hijos chiquiiitos, casadas viajando solas por largo tiempo, las que se toman un año sabático (solas) a los 18 años antes de entrar a la universidad, son miles. Pero el 90% de ellas: europeas, australianas, canadiensas, japonesas…etc.
Y las latinas? Sí. Cada vez hay más que se atreven…y de esta parte del mundo, me saco el sombrero y hago una reverencia ante mis estimadas vecinas argentinas. No se si será la descendencia italiana o qué, pero los argentinos son lejos los más viajeros de nuestro conti…y no turistas eh? VIAJEROS!!
Así, con mayúsculas. Son de viajes de bajo presupuesto, más aperrados imposible! de esos que parten con lo puesto, en bici, con cuatro hijos y hasta Alaska (no se imaginan la cantidad de chés que andan haciendo la ruta Ushuaia-Alaska) y como dicen ellos, viajando así, bien “gasoleros”. Trabajando en el camino, vendiendo artesanía, tocando un instrumento, trabajando en restaurantes y hostales…Idolos cheeee!!

Lo más probable es que cuando tenga una familia así de grosa, los viajes sola queden en el pasado.
Familia viajera Giusiano de Argentina. Son mi gran referencia e inspiración!!

A continuación les diré por qué viajar sola es tan importante para nuestro crecimiento personal y espiritual:

– Descubrir(se): Sí. viajar no solo te llevará a descubrir los lugares más alucinantes de este mundo.
También te conducirá a un inevitable encuentro contigo misma. Tendrás que darte a entender en lugares donde no hablan tu idioma y tu no hablas el de ellos, como me pasó a mí en China, que durante un mes pasé haciendo de mimo. Hice el loco, dibujé horriblemente lo que estaba intentando comunicar, y aquí estoy, viva y con ganas de más. Esa experiencia me hizo descubrir que soy más paciente y tolerante de lo que jamás imaginé ser. Descubrí que todo lo que me decían de los chinos no era cierto, y confirmé que en tierras lejanas es uno el extraño.

Exploras tu lado sociable como nunca. Aunque no quieras compartir y estar sola, tendrás que hacerlo en algún momento del viaje, como cuando te toque compartir pieza en una hostal.

Con mi ukelele en el sur de India...ahora, seamos honestas: mi "talento" no da como para financiar un viaje, en vez de monedas, me tirarían tomates...aunque si soy positiva, con eso podría hacerme una ensalada!! :p

Y si te atreves a viajar con poquísimo presupuesto, tendrás que arreglártelas en el camino, y como tienes en este contexto todo el tiempo del mundo, que no solemos tener en casa, descubrirás talentos que ni sabías que tenías, y que de no haber partido de viaje, ahí hubiesen quedado esas aptitudes escondidas para siempre. Y cuántos mochileros no financian su viaje con algún arte aprendido en el camino? Muchísimos!!
Mis viajes, por ejemplo, me llevaron a descubrir una gran pasión: la fotografía. Y ese tiempo y espacio para desarrollar y mejorar mi mano como fotógrafa, no me lo habría brindado la rutina.

– Nuevos amigos: cuando uno viaja en pareja, con familia y amigos, uno comparte todo el tiempo con ellos y eso hace que te pierdas la oportunidad de conocer otros viajeros. Hoy en día se viaja más que nunca, y viajeros solitarios hay muuuchos dando vueltas por ahí. Viajando solo (a), aumentan considerablemente las oportunidades de hacer nuevos amigos, y por ahí tener tan buena onda con alguien y tantas cosas en común, que puede que hasta compartas parte de tu recorrido, como me pasó en Italia con Angela, una australiana que conocí en Roma y terminamos recorriendo la costa amalfitana. Mi inglés en esa época era básico y su español era nulo, asi que hicimos trueque: ella me enseñaba inglés y yo español; o en Londres, compartiendo con Mila de Finlandia y Andrea de Argentina; o no hace mucho, en Bolivia, cuando mi itinerario se desarmó por culpa de la simpatía de dos inglesas con las que me fui a Sucre; o Maxi, ese ché volú a quien conocí en un bus de Puno a Cuzco y terminamos en el mismo hostal y hasta hicimos juntos Machu Picchu.
Hasta el día de hoy tenemos contacto a través de facebook, incluso con Angela, a quien conocí el 2006…

Angela y yo en Sorrento, Italia.

Andrea, Mila y yo..

Sophie y Jessy, las inglesas que me convencieron de ir con ellas a Sucre.

Y todas esas lindas personas, no se cruzarán en tu camino por casualidad. Siempre habrá algo que aprender del otro, y algo que tu puedas entregar…Gracias Maxi!!

Todas, y tú también Maxi, saben que en Chile tienen su casa y yo, por otro lado, sé que tengo donde llegar en Londres, Melbourne, Hellsinki y Buenos Aires. Y muchos lugares más, gracias a este blog que me ha llevado a conocer gente de todas partes.
Couchsurfing también es una forma de conocer gente local, ver cómo viven, cómo piensan y así, conocer esa ciudad bajo las recomendaciones y consejos de alguien que vive ahí, distanciándote inevitablemente de la ruta lonely planet.

-Absoluta (y muchas veces abrumadora) libertad: He viajado con amigas, con mi familia y mi pareja. Y cada uno de esos viajes han sido maravillosos, y no les voy a negar que viajando sola y por largo tiempo, extrañas (y mucho).
Pero sola vas a tu ritmo, no esperas a nadie, si quieres te quedas, si quieres te vas sin preguntar la opinión de otro…Comes cuando y donde se te da la gana, y esa libertad de acción y de toma de desiciones es impagable.

Yo, soy lenta, observadora y busco detalles, rincones, personas, escenas cotidianas y submundos que fotografiar, y buscando una buena toma, puedo estar horas. Mi marido tiene una paz+ciencia de buda impresionante, y jamás me ha apurado, pero al saber que otro te acompaña y está esperándote, tratas al menos de ser más breve. Sola, no pasa eso!

Por eso les aconsejo: no esperen a que aparezca alguien que pueda acompañarlos. Quizás, tu gran compañera (o) de viajes aún no lo conoces y está esperando a cruzarse contigo en el camino. O tal vez, ese gran partner viajero eres tú misma 😉

Quizás también te interese leer esto:

Comentarios

No hay comentarios aún

Comentar