Asia Reflexiones

Años Dorados

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Me encanta China! Y amé a los chinos. Son como niños, no tienen rollos, y ni disimulan a la hora de mirarte cual extraterrestre. Tienen algunas conductas un tanto chocantes para nosotros, los occidentales, pero yo los ví con otros ojos. No hablan. Gritan! Son unos escandalosos a la hora de escupir. Los ruidos guturales que les salen del alma antes de tirar un escupitajo (o como le decimos nosotros, un pollo) no provocaron en mi asco ni pensamientos del tipo “que mal educaaado” o, “que asqueroooso”!
Para nada.

Me daba risa, y al mismo tiempo, sentí admiración por ser una cultura tan liberada del qué dirán.
Siento que a nosotros nos falta un poco de esto. No me refiero a andar escupiendo en cada esquina, sino a atrevernos a hacer cosas dejando de lado un poco el “qué va a decir el resto” y abandonar la creencia “ya no estoy para estas cosas”. Basta con buscar excusas que justifiquen el porqué no viajamos, el porqué no trabajamos en lo que nos gustaría y el porqué no hacemos ejercicio.
Y es este último punto el que quisera tocar en este post: La calidad de vida de la 3era edad.
El sendentarismo aqueja a la mayoria de los ciudadanos del mundo, a excepción de los brasileros y chinos. Así es. Los chinos son tremendamente activos. Por qué cree que son todos flacos? Porque se mueven pue!

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Fuimos a muchos parques donde, incluso con el frío que hacía, se juntaban en grupos enormes a bailar. Una persona era la encargada de llevar la música y dirigía la coreografía. No estamos hablando de reggeton ni el insoportable ritmo del gangnam style. Música china que iba acompañada de pasos estilo tai chi pero más rápido. Y todos se saben la coreografía. Es algo serio. Sus juntas son como ensayos, solo que después no se presentan frente a ningún público más que los turistas que justo pasaron caminando por ese parque donde ellos bailaban. Podrían buscar escusas como “es que hace mucho frío” o “nooo, ya no estoy en edad de hacer esas cosas”, o “es que me duelen los huesos”. Pero no! ellos salen a juntarse con sus amigos a cantar, jugar naipes, tejer y bailar en las plazas y parques enormes que tienen. Y algunos de estos parques están habilitados con esa típicas máquinas para hacer ejercicio, solo que ellos las usan en serio. No por 5 minutos ni una vez por semana o por mes o una vez en la vida. Ellos van a hacer su rutina de ejercicios, y al observar el tipo de ejercicios que hacían, se nota que es un hábito que proviene de un estilo de vida saludable de siempre. Era muy motivante e inspirador ver personas de más de 65 años haciendo actividades que a mí me harían sudar como yegua de carrera. Algunos con una elongación de gimnastas olímpicos, otros con una fuerza de brazos y una musculatura que yo a mis 32 primaveras quisiera tener. Algunos incluso, caminaban hacia atrás, ejercicio para prevenir el alzhaimer! Cuando los vimos desde lejos pensábamos que se trataba de niños jugando con sus abuelos, pero no! se trataba de personas de más de 60, con energía de 10, y apariencia de 45.

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Al final, insisto, la edad no es más que un número. Depende de tu estilo de vida, de cuán saludable comas, de lo activo que seas y de la percepción que tengas de ti mismo. Porque si te ves a ti misma como una vieja cansada, fea y arrugada, seguro que proyectarás esa imagen en los demás. Y así es como la vejez en China es una vejez feliz y digna.

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En mi país me impresiona como los que son muy viejitos se encierran en casa y esperan a morir ahí. Tienen cero esperanza y vida social. Físicamente se ven deteriorados y apagados. Los viejos en occidente son como un estorbo. No existe esa calidad de vida que los viejitos de China tienen. En Asia en general ven a los viejos como personas sabias. Son consejeros y no unos locos a quienes se les arrancaron los enanos al bosque. Me gusta eso! Es más, cuando viejita, me encantaría pasar mis últimos años así…Jugando, bailando, cantando y caminando pa´ atrás, aunque pase por loca! Y por supuesto, seguir viajando! Quien sabe? Quizás China sea mi destino final.

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